Ciclismo reglado.
Alrededor de cuarenta mil personas se calcula que se desplazan por París todos los días pedaleando en sus bicicletas.
En el año 2003 se redactó el esquema por el que se regiría su red de pistas ciclistas, que partía con el objetivo de reducir el tráfico automovilístico en un 5% para el año 2010. El sistema de alquiler de bicicletas, Velib es una opción de transporte público por el núcleo urbano de la capital gala, que dispone de 300 kilómetros de pistas para ciclistas, a las que se suman otros 70 kilómetros de los carriles bus que también están a su disposición. La previsión es alcanzar los 500 kilómetros, incluyendo las conexiones con localidades colindantes. Los domingos y días festivos, una parte de los muelles del río Sena y de los canales quedan reservados a los peatones, ciclistas y patinadores. El Ayuntamiento insiste en recordar a los usuarios en que deben someterse a ciertas reglas y que pueden incluso ser multados. Es obligatorio el timbre, dos frenos, luces de posición y un seguro de responsabilidad civil. Aunque el sistema ha funcionado muy bien, la delincuencia se ha visto envuelta en este fabuloso sistema de transporte. Las bicicletas, que cuestan 705 euros cada una, han sido robadas, pinchadas, colgadas de farolas, hundidas en el Sena o enviadas a través del mercado negro al norte de África en diversas ocasiones. Una de las explicaciones es el sentimiento que han despertado entre las clases más bajas que no tienen acceso a las bicicletas, pues las identifican con la parte más chic de la clase media urbana parisina. |